Enclavado entre las estrechas calles empedradas de Sabinillas, este espacio es el refugio creativo de la talentosa fotógrafa Ruth Cazorla. Aquí, las paredes cuentan historias de innumerables momentos capturados a través de su lente. La luz del Mediterraneo pinta suavemente los rincones con tonos cálidos y el frescor del mar se percibe en cada rincón.